sábado, 24 de diciembre de 2016

2017...




Estimados tod@s,

Me crie en una familia donde mi padre era de pocas palabras y grandes dichos, no suyos, sino más bien populares, aunque a veces me levantaba para ver sobre mi escritorio una frase inspiradora, escrita de su puño y letra en plan filosófico, que me tenía pensando durante varias horas, e incluso a veces durante el día entero. 

Uno de sus dichos favoritos era: «La paciencia es la mare de la ciencia», (no pongo traducción, porque creo que se entiende a la perfección), y así crecí intentando compaginar aquella paciencia con el ritmo frenético del día a día, que se volvió aún más frenético con el paso de los años, cosa que me costaba y aún me cuesta entender la entereza que papa tenía, sin que jamás le escuchara una palabra más alta que la otra, cuando yo, a veces, me descubro con ganas de pegar un alarido y mandarlo todo a… pastar fang, porque las cosas no salen cómo había planeado, o mejor dicho, cuándo había planeado.

Sigo buscando el temple y creo que lo consigo de vez en cuando, manteniéndome firme en esa paciencia, a pesar de saber que mi avia tenía razón cuando me decía: «Si vols dormir be aquesta nit, festa tu mateix el llit», este sí lo traduzco, por si acaso, «Si quieres dormir bien esta noche, hazte tú mismo la cama» (Lo siento hoy estoy inspirada en dichos populares).

Valga esta entrada, la última del 2016, para felicitaros estas fiestas, deseándoos que convirtáis las reuniones familiares en un derroche de alegría y amor, y que celebréis la entrada del nuevo año por todo lo alto, porque, (y espero que los planetas se alineen a mi favor), tengo la sensación de que el 2017 va a ser GRANDE.

Os lo deseo de todo corazón.

¡Prepárate 2017, que ahí voy!

Slow Life!

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